• 8 de diciembre de 2021 4:52 AM

San Juan de Lurigancho se convierte en el distrito con más muertes por sicariato

Alex Marcelo Atencio Bermúdez (45) llegó muy joven a San Juan de Lurigancho para trabajar duro con el propósito de sacar adelante a su familia. La tarde del miércoles, él y su hijo Alexis Estefano Atencio Porras (24) fueron asesinados por sicarios que los acribillaron a tiros y huyeron en una moto.

De acuerdo con la División de Homicidios, en Lima metropolitana se cometieron 181 casos de sicariato que dejaron 205 víctimas solo entre enero y octubre de este año. El año pasado se registraron 114 atentados en los que murieron 153 personas.

El 4 de noviembre último, Jesús Michael Felipe Tucto (31) murió a tiros en ese mismo distrito donde se han cometido 27 crímenes por encargo.

Otro de los distritos con más víctimas del sicariato es Comas, con 25 asesinatos.

San Martín de Porres es otra de las jurisdicciones más peligrosas, pues hubo 21 asesinatos. Le siguen Los Olivos (17), Villa El Salvador (13), Carabayllo (10), Ate (10), Cercado de Lima (10), Ancón (10), Villa María del Triunfo (9) y Chorrillos con 8 víctimas.

Luego, San Juan de Miraflores (8), Puente Piedra (8), El Agustino (6), Pachacámac (5), La Victoria (3), Rímac (3), Lurigancho-Chosica (2), Santa Anita (2), Santa Rosa (2), Cieneguilla (2), Surco, Surquillo y Breña con un caso cada uno.

El coronel Víctor Revoredo, jefe de la División de Homicidios, señala que 184 de las víctimas son varones y 21 mujeres. Del total, 21 son de nacionalidad venezolana.

Ajustes y venganzas

Explicó que 75 de estos crímenes fueron por ajuste de cuentas y 5 por venganza. Asimismo, indicó que el 40% de las víctimas estuvieron implicadas en tráfico de terrenos, 30% en extorsión y cobros de cupos, el 21% fue ajusticiado por pretender mantener la hegemonía de las zonas, mientras que el 10% estaba implicado en trata de personas.

La inseguridad constituye uno de los grandes problemas en el país. El excoronel PNP Jorge Mejía dice que este flagelo se manifiesta en dos formas: la que vive la población, afectada por el aumento de los delitos, y el auge del narcotráfico.

Esto se refleja diariamente en una creciente violencia, concentrada en los enfrentamientos entre organizaciones o bandas criminales y entre estas y la Policía. Las balas ya no distinguen entre víctimas de ajustes de cuentas y ciudadanos inocentes que se cruzan con la delincuencia.

La violencia ya no discrimina ni barrios ni horarios, dice el coronel Revoredo y pone como ejemplo el caso de dos niñas de 9 y 3 años que murieron, junto a tres adultos, el 22 de agosto en Ancón. Así, los casos de sicariato se repiten a diario. Los criminales actúan ahora a plena luz del día, en zonas altas y barrios pobres.

 

Fuente: La República

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